Los números dicen más que los medios

Como profesional que lo fui del periodismo, como curioso, y como escéptico de todo lo relacionado con esta locura que nos asola y asedia desde el 14 de marzo del año pasado, voy a dejar aquí, no una opinión concreta, sino una reflexión basada en los números “oficiales”. Las cifras son las que en cualquier caso, para quien tenga la intención de razonar sobre ellas, nos darán la visión más objetiva de lo que está pasando.

Voy a partir de la base, para que no se me tache de nada, que soy de los que creen que en efecto hay un virus de la gripe que han llamado COVID-19, pero a falta de aclaraciones “independientes” y de sobreinformación “oficial”, dejo aquí unas pinceladas para que cada quien, saque sus propias conclusiones, porque por ejemplo, en los medios de comunicación (me da igual la tendencia política), así como los partidos políticos, me da igual de izquierdas que de derechas, se emplean términos como mortalidad y letalidad, al antojo y la conveniencia que a ellos, y en el momento que les parezca, utilizan.

Pues bien, veamos: “El Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina, define (tasa de) mortalidad como la ‘proporción entre el número de fallecidos en una población durante un determinado periodo de tiempo y la población total en ese mismo período’ y (tasa de) letalidad como el ‘cociente entre el número de fallecimientos a causa de una determinada enfermedad en un período de tiempo y el número de afectados por esa misma enfermedad en ese mismo período’. Dicho lo cual, y a poco que uno se esfuerce en hacer él mismo las operaciones necesarias –y nada complicadas–, le llevará a una conclusión, que ¡como mínimo!, le va a hacer pensar y sospechar, sobre lo que son estas cifras que nos están dando. Yo dejo los números y quien no tenga pereza mental (o sea, aquellos que no se creen todo lo que les digan los medios de comunicación), que se moleste un “pelín” y lo haga, así no tendrá que citar como fuente a nadie (a mí en este caso o a Telecinco o la Sexta), sino que lo verá por sí mismo.

A ver. Datos recogidos por quien esto escribe, cuya fuente era El País, provenientes ya, dichos datos, del Ministerio de Illa. El día 15 de marzo hay 6.391 casos diagnosticados y 196 fallecidos, y el día 31 del mismo mes, 94.417 diagnosticados y 8.129 fallecidos. Con lo que dice la Real Academia Nacional de Medicina, extraingasé las pertinentes conclusiones. Pero sigo. Aunque añado lo siguiente:

Cuando se estaban dando estos datos, pese a la recomendación de la OMS de hacer test masivos, aquí íbamos por nuestra cuenta, y los PCR en realidad, no se han empezado a hacer, hasta hace poco más de dos meses o dos meses y medio. Bien. Pues a lo que voy.

El día uno de abril, se contabilizaban 102.136 casos diagnosticados (porque también hay que entender la terminología ¿eh?, en aquellos entonces, eran “diagnosticados” y hoy son “contagios o contagiados”), y el día 30 de abril, eran 215.026 los diagnosticados y 24.824 los fallecidos. ¡Ea! a hacer cuentas!

Abro un pequeño paréntesis por una cuestión semántica: contagiados y/o diagnosticados. No es lo mismo que alguien sea diagnosticado, que es: “Determinar el carácter de una enfermedad mediante el examen de sus signos”, y hago hincapié, en lo de los “signos”, que contagiado que es la: “Transmisión de una enfermedad, por lo general infecciosa, de un individuo a otro”. Es decir, al principio los números se daban por aquellos diagnósticos que los médicos consideraban en sus exploraciones, y los contagios, hoy se dan, sobre las pruebas diagnósticas que se hacen, como son los PCR o las pruebas serológicas.

Si durante la “primera ola” no se hacían PCR y a primeros de mayo habían fallecido 24.824 personas, me hago entonces una serie de preguntas, una vez, además, hechas las operaciones que dejo a su libre albedrío de hacer, y a ver si así coincidimos en el “diagnóstico”, que en definitiva, es la conclusión de mi hoy, corta opinión.

Los números a día de hoy son los que encabezan la fotografía de este artículo, no me invento nada y, sólo, expongo mi parecer sobre estas cifras oficiales que vienen a decir que la tasa de mortalidad del virus a 15 de marzo era de un 0,43 y la de letalidad de un 3,06. A 20 de enero de 2021 la tasa de mortalidad está en ¡un 118,77! y ¡pásmese el personal!, la de la letalidad del 3,06 ha bajado al 2,26. ¿Coherente?

Esto es tan sencillo como saber qué son tasa de mortalidad y de letalidad, entonces ¿por qué este desfase tan brutal en los números? Esa sería una primera pregunta, la segunda sería, de finales de abril a mediados de enero, se puede decir que poco más que se han duplicado las cifras de muertos ¿cómo se explica eso? Y cómo se explica, que habiendo bajado la letalidad haya subido exponencialmente de esa enorme manera, la mortalidad… ahí lo dejo, y que cada cual extraiga SUS propias conclusiones, porque los números son iguales para todos. Eso sí, y en otro orden de cosas, no es lo mismo hablar de COVID-19 que de SARS-cov-2, E229… etc. etc. ¿Se me entiende?…

P.D. El tema de la vacuna será para verlo y opinar sobre él, en otro momento. Por hoy, creo, que esto es suficiente, claro que si sólo lo digo yo y lo leen 50 personas, no es lo mismo que lo que se oye de mañana, tarde, noche y madrugada, por parte de millones de personas que nada tiene que ver con esto que yo digo. Pero, al menos, ahí queda mi testimonio, con la moraleja que ya, tanto Marcuse como Noam Chomsky, han dejado constancia de esto mismo a lo que me refiero.

Una economía en crisis permanente

Las causas del porqué hoy día, ni los postulados económicos de Keynes ni los liberales de Hayek, puedan prevalecer el uno sobre el otro, ni imponerse siquiera en la sociedad occidental en las democracias gobiernen las derechas o las izquierdas, es la clave que descifra el momento histórico que vivimos. El contexto social, es consecuencia del movimiento económico, y cuando el capitalismo entra en un estado de permanentes crisis, como es el caso actual, ninguno de los modelos que funcionaron el siglo pasado o el anterior, ni siquiera el que se les opuso –el comunismo–, en estos momentos, son válidos ni asequibles.

Ni el “keynesianismo”, ni el liberalismo, ni el comunismo, son la solución al terrible problema que tienen las economías del mundo. ¿Por qué? Esa es la pregunta que se hacen todos aquellos “implicados” en poner orden y concierto a esta situación de inestabilidad, francamente tan apasionante como delirante o excitante, a la que hemos llegado, y que marca claramente el final del ciclo que tanto Keynes como Hayek pronosticaron en su día, y viéndolo desde el contexto histórico que lo vivieron.

Es más que evidente que esto significa, un final de ciclo, un cambio de paradigma ¿pero quién y cómo, le pone el cascabel al gato? Es decir ¿quién descifra cuál es la solución a todo esto?

Para llegar a alguna conclusión que arroje la más mínima certeza sobre las posibles soluciones (si es que las hay), lo primero, sería ponernos en el contexto global de cada una de las doctrinas (político-económicas) partiendo de la base de lo que es el mundo a partir de 1870, ya en el “Nuevo Régimen” donde se imponen el concepto de Estado y la legitimidad popular con la pluralidad de modelos políticos, como las repúblicas que pueden ser “presidencialistas”, “semipresidencialistas”, “parlamentarias” y la “dictadura del proletariado”, y las consecuencias de sus políticas, sobre todo, desde el punto de vista de la economía, desde entonces –finales del siglo XIX–, a la II Guerra Mundial, y de ahí, hasta nuestros días donde entran de lleno las “nuevas tecnologías”.

Keynes, en su libro “Las consecuencias económicas de la paz”, explica con claridad cuáles fueron las causas que motivaron las crisis que concluyeron en la Gran Guerra y que no voy a entrar a repasar ahora, aunque sí decir, que como fruto de aquellas crisis, surgieron, y con muchísima fuerza, primero el comunismo en Rusia, poco después la URSS, entre el 1920 y 1989, con todos los matices que comportan el hecho de que sigue vivo en diferentes zonas del planeta. Y poco después, nacieron tanto el fascismo de Mussolini y el nazismo de Hitler.

Hoy asistimos a la mayor crisis del capitalismo desde que se conoce como tal. Otros le llaman el final del capitalismo. Pero si esto fuera así ¿por qué sería sustituido? ¿Cuál es la solución? ¿Quién la tiene? ¿La China comunista-capitalista?…

Lo que sí está claro, es que la época o el ciclo de la industrialización, y que llevó a la creación de dos ideologías antagónicas, que son las que han movido el mundo, o al menos la sociedad occidental los dos últimos siglos, pasó. Que el capitalismo se ha desgastado cuando el comunismo fracasó. Que ni hay una burguesía estandarizada ni un proletariado definido, o más bien inexistente. Que no concurre alternativa real a todos esos aspectos sobre los que se ha basado la marcha de las economías y de la política, en este mundo globalizado y tecnologizado… Seguramente la solución se halle en este párrafo que escribiera Herbert Marcuse en su libro de 1964 “El hombre unidimensional”:

“Es verdad que en las áreas más altamente desarrolladas de la sociedad contemporánea la mutación de necesidades sociales en necesidades individuales es tan efectiva que la diferencia entre ellas parece puramente teórica. ¿Se puede realmente diferenciar entre los medios de comunicación de masas como instrumentos de información y diversión, y como medios de manipulación y adoctrinamiento? ¿Entre el automóvil como molestia y como conveniencia? ¿Entre los horrores y las comodidades de la arquitectura funcional? ¿Entre el trabajo para la defensa nacional y el trabajo para la ganancia de las empresas? ¿Entre el placer privado y la utilidad comercial y política que implica el crecimiento de la tasa de natalidad?”

Lo que me lleva a pensar, que en efecto, estamos en el paso de una estructura a otra (de la industrialización a la tecnología “postmoderna), es decir, en la coyuntura, como sucediera entre 1760 y 1830, es decir, el paso del Antiguo al Nuevo Régimen, que se sustanciará, cuando esta acabe, con una nueva forma de pensar y de vivir, para los habitantes de este planeta.

Camino del totalitarismo parlamentario

Mientras el propio presidente electo y ya oficialmente nominado, Joe Biden decía sobre los sucesos ocurridos antes de ayer en el Capitolio: “Lo que estamos viendo es un pequeño número de extremistas dedicados a la anarquía. Esto no es disidencia, es desorden, es caos. Bordea la sedición y debe terminar. Ahora!”. Los periodistas rojos, los de la extrema izquierda, los de la mamandurria colocados por todas las tertulias de todas las televisiones del país, que más que evidente es ya que controla la izquierda, y ganando una pasta; los propagandistas de una izquierda socialcomunista, es decir, la voz de su amo de los regímenes totalitarios, dicen, contradiciendo ¡al propio Biden! que eso es un verdadero golpe de estado; lo empezó afirmando Carlos Hernández (de Maldita) y una de ellos, una de las más extremistas y más podemitas, Ana Pardo de Vera, llegó a compararlo con el 23-F en España, donde hay que recordarle a esta indigente mental, que no hubo ni un solo muerto y en el Capitolio al final han sido cinco. Lo subrayó Cristina Manzano (de ESGLOBAL), y lo rubricaba uno nuevo para la mamandurria periodística española. Un progre más en la extrema izquierda, llamado Bernardo Navazo López. Aquello, lo diga Biden, Agamenón o su porquero, fue un golpe de estado porque lo dice la intelectualidad periodística española ¡y punto!

La pluralidad (sobre todo en programas donde se suscita el debate político), y el más absoluto principio de imparcialidad que debe primar en el mundo periodístico en cuanto a la información sobre unos hechos, no así en la opinión que quieran expresar, brillan por su ausencia desde que Alfonso Guerra pronunciara aquella famosa frase de “leña al mono que es de goma”. Y se comió a los medios entonces independientes. A base de pasta, claro, pero como no era suya…

“El moños”, ha hecho siempre muchísimo hincapié en el tema de controlar los medios, porque sabe perfectamente que son la base fundamental para mantenerse en el poder. Y de ahí que llegara a decir sobre ellos que, “son en última instancia los instrumentos de politización más importantes” y, en definitiva, “los partidos del siglo XXI son los medios de comunicación” (EFE 29 de junio de 2018).

De modo que así anda el patio este de Monipodio del socialcomunismo imperante en este helado y envirado país de mediocres y pordioseros intelectuales, que pastan en la desdicha de la gente, de una sociedad tan mediocre como menesterosa de conocimientos para que no se den los episodios que estamos viviendo.

Es curioso ver cómo, a este progrerío socialcomunistas, por falta de preparación y cegados por su ideologización, oírles utilizar argumentos que intentando decir una cosa, vienen a definir otra. Me explico.

Por ejemplo, Cristina Manzano, argüía en su exposición para refrendar el golpe de Trump, que este, había llegado a presidente, porque “no es un  hecho aislado, ha sido un proceso sistemático, que por otra parte ha construido sobre otra parte que ya existía. Trump no olvidemos que no nace de la nada, lo único que hace es aprovecharse y capitalizar unos sentimientos y unos descontentos que estaban en el país”…¿No recuerda esto un poco o un mucho a los descontentos e indignados del 15-m? ¿Quién sacó de ello rédito político?

A ver. Quien haya leído y conozca la historia un poquito, sabrá sin tener que hacer ningún esfuerzo imaginativo, que los partidos totalitarios, ya sea el partido nazi, el fascista de Mussolini o el Partido Comunista del bolchevique Lenin, nacen como consecuencia de ese descontento social provocado por la Primera Guerra Mundial y el crac del 29. Ambos hechos –y en esto coinciden todos los historiadores–, son la consecuencia de todo lo que vino a partir de los primeros treinta, y lo que provocó.

Tanto la crisis económica en Alemania obligada por el Tratado de Versalles a cumplir con las “reparaciones de guerra”, el impago a los países europeos, sobre todo a Francia e Inglaterra, la hiperinflación, y el hundimiento tras los “felices años 20” de la bolsa de Nueva York, conforman el caldo de cultivo para que se dé el fenómeno y nacimiento de regímenes totalitarios, que hoy, y debido a la casi permanente crisis económica que vivimos, y el descontento social, como afirmaba Cristina Manzano, vemos de qué manera se van conformando, aun dentro de las propias democracias, este fenómeno con el nacimiento, por ejemplo en España, de la extrema izquierda que representa este partido comunista enmascarado tras las siglas de Podemos, o partidos a los que se tilda de extrema derecha, como en el caso de VOX, por estar en las antípodas de los de extrema izquierda, y, además, defender unos postulados claramente calcados de los partidos totalitarios que la historia se ha encargado de calificarlos de derechas como el fascista de Mussolini (proveniente del socialismo italiano) o el nazi de Hitler proveniente del nacionalsocialismo.

Como quiera que sea, la cuestión es la misma: mientras los medios de comunicación no sean absolutamente libres. Mientras el sistema judicial dependa su elección de los partidos políticos, incluyendo a la Fiscal General del Estado, que depende directamente del Gobierno de turno, viviremos, en la teoría, en un sistema (y de momento) denominado Democracia Parlamentaria, cuando la realidad es, como ocurre en Rusia, que cada día nos aproximamos más a ese estado totalitario que todo lo controla. Vamos sin remedio, hacia un feudalismo político de castas políticas que mantiene a raya a sus súbditos, cada vez, con una mejor y bien ganada denominación, de esclavos del régimen.

Lo de Iglesias y el 15-M

No dejan de ser curiosa, todas y cada una de las situaciones que estamos viendo y viviendo, ejecutadas por los que se autodenominan, herederos del 15-M. Mucho más curiosa, cuando ya ¡por fin! en el poder con capacidad ejecutiva, no actúan  con la celeridad y prontitud que el propio movimiento, y en su conformación, proclamaba. ¿Saben cuál fue el primer punto que llevaba el primer “manifiesto” que sirve de “estatutos” al ideario del 15-M en la Asamblea celebrada el 11 de mayo de 2011?… “Cambio de la Ley Electoral para que las listas sean abiertas y con circunscripción única. La obtención de escaños debe ser proporcional al número de votos”. Ni más ni menos que esta referida a algo que de llevarse hoy a la práctica, y tal y como van las encuestas, harían que prácticamente el Partido Comunista de España, reconstituido y refundado en formato democrático y morado, en lugar de rojo, que abandera y lidera, este totalitario marxista-leninista-estalinista, llamado Pablo Iglesias Turrión, y “reapodado”, el moños, prácticamente desapareciera del arco parlamentario.

De ostentar la vicepresidencia, se quedaría, más que probablemente, con los mismos escaños de los bilduetarras, Coalición Canaria y Teruel existe, juntos. Ni más ni menos.

Pero ellos, los errejones, monederos, iglesias y demás fundadores legítimos de Podemos, bajo el sello y fagocitado el patrimonio social del 15-M, apropiándose así de la “marca” “TOMALAPLAZA”, o, ACAMPADA SOL”, junto a otros ya purgados como la Bencansa, Teresa Rodriguez o Miguel Urbán, han hecho de su capa un sayo y como lo ladinos que son, le han dado la vuelta a la tortilla, una vez metida la cabeza en el poder del mando y del dinero, que precisamente, da el poder político al que ellos aspiraban, muy lejos de la doctrina plasmada en el aquel primer documento del 11 de mayo de 2011.

No han cambiado, ni cambiarán la ley electoral, aunque sí han cumplido con alguno de aquellos primeros puntos, sobre todo el que decía: “Reforma de las condiciones laborales de la clase política para la abolición de sus sueldos vitalicios, así como que los programas y las propuestas políticas tengan carácter vinculante”. El ejemplo más evidente, lo vemos en el matrimonio ministerial y únicos testaferros del legado “quinceemero” (junto con el moña Monedero), de la forma tan radical que han “reformado sus condiciones laborales”, y lo que todo ello ha significado para la familia Iglesias-Montero.

El comunismo vuelve a España de la forma más torticera y abyecta. Escondidos tras unas palabras cuya frase “Unidas podemos”, vendría a significar, hablando en plata, la exclusión de los hombres, no sólo de la vida política, sino de la vida social en su totalidad. Porque lo que no pueden negar los Iglesias, cuyo padrino, Pedro Sánchez, pasará a la historia como el peor presidente de la democracia española ¡superando hasta a Zapatero!, es el ramalazo totalitario que les sale en todas y cada una de sus intervenciones, ya sea en el Parlamento o en sus comparecencias ante todos esos medios de comunicación que ya controlan a su verdadero antojo.

La saga Iglesias, heterogénea en su genética política, aunque homogénea en el pensar, que pasa de un abuelo rojo, condenado a muerte, indultado a cadena perpetua, pero que en realidad sale de la cárcel franquista a los cuatro años, gracias a sus amigos-compañeros falangistas sevillanos, y se pasa al bando de los vencedores en el Ministerio de uno de los más franquistas, como Girón de Velasco, que cría a uno de sus hijos, Javier, a la sazón, miembro y organizador del grupo terrorista de los FRAP, hasta el nieto, Pablo (Manuel por su abuelo pero que ya se ha quitado, seguramente al conocer la vida real que llevó Manuel Iglesias durante la dictadura de Franco), Iglesias Turrión, sigue su trayectoria dinástica. A saber cómo está España, cuando los herederos de Iglesias-Montero, tengan la edad actual de su padre.   

Esto va de riesgo social

De esta escalada de insensateces, barbaridades, idioteces, sandeces, majaderías, bobadas, disparates, tonterías y dislates que vivimos desde marzo de este año, yo todavía no sé muy bien con cuál quedarme, para darle el premio gordo de la lotería de Navidad. Es tal el corolario de decisiones absurdas y despropósitos, que habría que hilar muy fino para premiar el mayor desvarío que se ha producido desde entonces.

Viene esto a cuento de la idiotez que leo sobre los programas de fiestas. Y no me refiero a aquellos que se imprimían y decían cuáles iban a ser las actividades en los festejos de celebración de la Navidad, como representación de belenes vivientes, cabalgata de reyes o conciertos musicales o de villancicos. No.

Me quiero referir, a que en los medios, lo que aparece como “programa de festejos” son las prohibiciones y limitaciones que se nos impone desde el poder político, aplicando el miedo, pero sin tener, ni dar aún, ni una sola explicación científica, que avale las medidas que se toman, como por ejemplo, esta que lleva muchas papeletas para el gordo, como es la de que en Andalucía, por ejemplo, en cuanto se refiere a las restricciones en reuniones sociales, se dice: “10 personas, como máximo, durante los días 24, 25, 31 y 1”, añadiendo “no unir más de dos unidades familiares”. A esto, en algún periódico lo llaman “burbujas de convivencia”… Sin comentarios.

Más curioso resulta lo de Asturias donde las restricciones son “6 personas en circunstancias normales (sic); 10, como máximo, durante los días 24, 25, 31, 1 y 6”, para terminar añadiendo (¡esto ya tiene por lo menos un segundo premio seguro!) “evitar toda actividad social que implique riesgos los días anteriores”; ¡chupa del frasco Carrasco!… Sigo. En Canarias tienen asegurado el tercer premio, porque dicen: “Limitar las interacciones sociales durante los 10 días previos al viaje, respetar la burbuja de convivencia e interactuar, sobre todo, al aire libre”… Como son canarios y tienen siempre buen clima al aire libre, pues aunque viajen a Burgos o Soria, pues ¡ea!, nada, pues eso, en la put… calle. Y claro, Cataluña, pues tenía que poner la guinda, como lo que hacen los caganer, así que dicen allí que se va a “crear una “burbuja de Navidad’ y no unir más de dos grupos de convivencia”. Digo yo que si será para que no huela mucho el ambiente “caganerístico”. En fin. Me queda la pregunta de si el resto de días se pueden juntar más de diez personas, porque eso no lo especifica. Es decir, ¿podré hacer una inocentada el día 28 juntando al Orfeón Donostiarra, la Sinfónica de Londres y el coro de Rafael Pastrana “Los chimeneas” sin que me pongan una multa?… ¿De locos verdad? Esos días, no habrá riesgo social porque el virus andará en otras cosas.

Me voy a buscar alguna definición sobre “riesgo social” y me encuentro: “Todo acontecimiento futuro e incierto, independiente de la voluntad de la persona, que le impide obtener ingresos o que provoca una importante disminución en su calidad o nivel de vida”. ¡Bien!… Esto era de MAPFRE. Pero buscando en Google Académico, me encuentro con un artículo que tiene bastante más enjundia donde leo: “Se podría decir como apunta Giddens, que el riesgo se ha convertido en un elemento que caracteriza nuestra sociedad, a la que él denomina postmoderna, de manera que deja de corresponder únicamente al concepto tradicional de incertidumbre o potencialidad de peligro para convertirse en algo que se debe gestionar, que condiciona las relaciones económicas, sociales y políticas, y que establece nuevas relaciones de poder”. Cuando menos muy interesante ¿no? Al menos en el final de la frase… “y que establece nuevas relaciones de poder”. Y “algo que se debe gestionar”. Esto es lo verdaderamente definitivo y por eso, estos politicastros HDLGP que nos desgobiernan bajo el mentiroso y falaz paraguas de haber sido elegidos por el pueblo, hacen con nosotros lo que les da la real gana. Pero eso no es lo verdaderamente importante, lo preocupante, es que después de casi diez meses, los españoles se siguen creyendo lo del riesgo social y a morirse de gripe. ¿Acaso no nacimos con el riesgo (y la seguridad) de que nos vamos a morir, por la gripe, o asfixiados por la mascarilla de los cojon…?

Una España planificada

“Todas las economías de guerra, hasta en los países capitalistas, conllevan la planificación y la dirección de la economía por el estado”.

Leyendo en concreto el capítulo XIII del libro “Historia del siglo XX” del historiador inglés y marxista, Eric Hobsbawm, esta frase con la que encabezo el artículo, me hace pensar muy seriamente que lo que hoy día vivimos en España, es una verdadera economía de guerra. Si no en todas las formas, ya que desde luego no hay casi nada que nacionalizar (salvo los bancos) y no se está implementando la industria, sino más bien al contrario, desmantelando el poco tejido industrial que quedaba, sí hay que afirmar sin duda alguna a equivocarse, que lo que existe de manera palmaria, es una planificación y dirección económica por parte ¡no del Estado!, sino del Gobierno, que ha suplantado al Estado como tal, por muy descentralizado que esté con las divisiones correspondientes de las Comunidades Autónomas, provincias y ayuntamientos… “Las economías de guerra comunistas tendían por naturaleza y por principio a sustituir la propiedad y la gestión privadas por las públicas, y a prescindir del mercado y del mecanismo de los precios”. ¿Será por esto que se están cargando en principio la hostelería –con el pretexto de la pandemia–, y el turismo, y resto de servicios para realizar luego la planificación y los “planes quinquenales” estilo Stalin?

Si tenemos en cuenta que el sector servicios, donde se encuentran turismo y hostelería en general, en el ejercicio de 2019 aportó al PIB nacional el 67,87 por ciento del total, no es muy difícil de colegir, cuáles son las intenciones de los gobernantes actuales, si, además tenemos en cuenta, que disponen de la capacidad de hacerlo a golpe de decreto puesto que tenemos un estado de alarma prorrogado, de golpe y porrazo, hasta marzo del año que viene.

Un trimestre, en el que veremos cómo se incrementan de manera significativas las cifras de parados. Personas que serán objetos de despidos definitivos cuando se hayan pagado los ERTE, si es que se llegan a pagar, con lo cual, este gobierno socialcomunista, contará con una de las piezas claves para imponer lo que en mi último artículo llamaba capitalismo de estado. Es decir, que a más gente necesitada de la subvención y el amparo para comer de “la sopa boba”, o sea del estado, más posibilidades de mantener esta economía de guerra a la que se refiere Hobsbawm, que se convertirá primero en la Nueva Política Económica (de Lenin), la NEP, que fue sustituida por los famosos planes quinquenales de Stalin.

Con las políticas migratorias en manos de Unidas Podemos, y con esa Agenda 2020-2030 en manos de Pablo Iglesias, cualquier cosa puede pasar en los próximos meses, y lo malo no será lo que determinen, sino sus consecuencias a muy largo plazo.

De modo que en estas estamos. Sin conocer la verdad de la economía española ni mucho menos las pretensiones de este ¿gobierno?, de la misma manera que desconocemos, desde el punto de vista científico, la verdad de la pandemia del dichoso coronavirus. Ni nos dicen la verdad, ni dan datos, ni la oposición es capaz de contarnos a los ciudadanos, qué es todo esto que está pasando, lo que se está cociendo y hacia dónde nos encaminamos.

Por el momento, y como plato fuerte, es muy fácil de entender, que con el respaldo a los presupuestos socialcomunistas, de independentistas vascos y catalanes y demás morralla proetarra y partidos marginales como Teruel existe o Coalición Canaria, se evidencia que todos y cada uno de esos apoyos, serán pagados debidamente. El coste no lo sabremos nunca…, o sí, muy pronto, al menos, en lo que a las concesiones a vascos y catalanes se refiere, y esa factura, ya planificada, la vamos a pagar todos los españoles. ¿El tiempo para recuperarnos de semejantes dislates?… Preguntaré al Oráculo del Torruco a ver qué pasa, o a los arcanos de los teósofos, si es que todavía existen teósofos, que creo que no.

Hacia el capitalismo de Estado

No veo la televisión en general, mucho menos informativos y tertulias en particular, por lo que no tengo un criterio válido sobre lo que se dice o se deja de decir al respecto de lo que voy a exponer a continuación.

Se habla, eso sí, en otros medios, de un “Gobierno socialcomunista”. Cosa por otro lado más que lógica si tenemos en cuenta quiénes son los socios y partidos políticos que están coaligados en este Gobierno (por llamarlo con su nombre genérico o de manera formal, porque otra cosa muy distinta a mi modo de ver, es gobernar vs lo que hacen estos), que nos va a llevar a la ruina.

La cuestión es, que los modos, las formas y los resultados, amén de sus propias manifestaciones, me llevan sin mucho trabajo a convenir conmigo mismo y compartir con todos aquellos que esto lean, que cada día es más fácil vislumbrar y dar nombre concreto a lo que PSOE y Unidas Podemos están haciendo, es decir, podríamos calificarlo sin ningún riesgo a equivocarnos, con ese término que mantuvo a Lenin y a Bujarin durante algunos años enfrentados a la hora de concretarlo en la práctica, me refiero al Capitalismo de Estado.

Y lo denomino así, aunque bien cierto es, que como el modelo político del Estado socialista –que recibe diversas denominaciones al no existir una definición unánime sobre su naturaleza (socialismo autoritario, socialismo de Estado, socialismo real, Estado de transición, Estado neocapitalista, o postcapitalista, o colectivismo burocrático), pues podría referirme al modelo Sánchez-Iglesias, como socialismo real, por ejemplo, o socialismo autoritario, sin miedo a equivocarme, por los resultados objetivos de las políticas que están llevando y que se podrían resumir como, un modelo de desarrollo económico basado en los medios de producción y una economía planificada dirigida por el estado. O lo que es lo mismo, un socialismo totalitario aunque nos encontremos en una Democracia Parlamentaria, también visto desde el punto de vista formal, y no así, desde la visión real de lo que son las democracias.

Porque España hoy es cualquier cosa, menos una democracia en su sentido extenso de la palabra, significado y definición, como diría Pericles en su loa a los muertos tras la batalla: “el orador no olvida el sufrimiento para mercadear con la memoria colectiva. La “luz de sus palabras”, por parafrasear libremente a Federico García Lorca, no hurga en semejante tiniebla sencillamente porque no quiere centrarse especialmente en los muertos, y ni siquiera en la muerte, aunque también lo haga, sino en la vida, y en este punto es precisamente la democracia-patria la encrucijada de todos los destinos, el hogar que acoge los pasos y justifica las hazañas de todos, de los muertos como de los vivos, el inmortal cañamazo cuya historia entrelaza las vidas de los ciudadanos en un perpetuo continuum donde no caben el antes y el después del tiempo o de la muerte. Los muertos son, pues, no sólo pero sí sobre todo el salvoconducto por el que una democracia idealizada coloniza mediante el recuerdo los mundos apolíticos, como la acción de todos lo es de la colonización de los mundos políticos”… En este caso, los muertos son los de la pandemia del coronavirus, no de ninguna batalla que hayan ganado.

Parafraseando a Gustavo Bueno, y teniendo en cuenta el concepto original de Pericles sobre democracia, hoy más bien vivimos en un “fundamentalismo democrático”, como consecuencia del conjunto de acciones que tan activamente proclaman a este gobierno, como una amalgama de intereses políticos y económicos, que concluirán en un desastre social y económico sin precedentes en la Historia de España…

De seguir con el plan de la Agenda 2030 de Pablo Iglesias, estaremos más cerca del “salto adelante” de Mao, que del estado del bienestar que hasta ahora hemos vivido. Sólo habría que mirar, y reflexionar, sobre la cantidad de valores, derechos y libertades que hemos perdido, ¡en menos de un año!

La eugenesia del siglo XXI

El excongresista demócrata y empresario norteamericano, John Delaney en la CNBC, ha dicho que una de las formas para solucionar el problema que supone, que sólo el 32% de la población (cifra esta, de España, pero más o menos homogénea en el mundo occidental) esté dispuesta a vacunarse contra el covid-19, sería, pagando a cada vacunado 1.230 euros como incentivo, para que consintieran, al menos el 75% de la población, estar vacunados.

A cualquiera que piense un poco, que tenga la más mínima luz neuronal en su cerebro, se le vendrá de inmediato la pregunta de ¿por qué pagarle a uno, para protegerte? ¿Sólo con ser gratuita no es suficiente? ¿Qué hay detrás de ese gasto? ¿Qué hay detrás del incentivo por un mal que me puede o no me puede afectar?…

No hablo de biopolítica ni de ingeniería social. Es una nueva forma de eugenesia, la que no se ha dejado de practicar desde la Antigua Grecia hasta nuestros días, pero con unos muy claros y diferentes intereses en este caso: los económicos. Muy distintos a los que se tenían sobre la pureza racial y ese darwinismo eugenésico promovido por Francis Galton y que gente como HG Wells, Nikola Tesla, Graham Bell, Winston Churchill o presidentes como Woodrow Wilson comenzaron a promocionar y participar activamente en los valores de la eugenesia, la cual era vista como ciencia progresista. Y lo hacían convencidos de que era una oportunidad para crear un mundo mejor mediante el uso de procesos naturales para elevar la condición humana, tanto mental como físicamente.

Que sólo el 32% en España sea partidario de ponerse le vacuna, es más que significativo porque no cuadra con las cifras del miedo que nos llevan provocando desde marzo. Se han vendido más “pañales de noche” y papel higiénico, que vacunas se van a regalar. ¿Por qué? ¿A qué le tiene miedo la gente si es la curación de su miedo a salir a la calle tranquilamente, a no llevar mascarilla, a ciscarse en el autobús si alguien estornuda o tose, o porque van las ventanas abiertas y con el frío que hace, se van a morir más de pulmonía que del coronavirus…? ¿Por qué entonces es sólo el 32% (y son las cifras que da el CIS, que miente más que Zapatero y Pedro Sánchez juntos), los que quieren ser vacunados?

De ser mi tesis acertada, vendría a corroborar que lo que Galton propuso sobre una idea de su primo (Charles Darwin) sobre “selección artificial” –ideada originalmente por Darwin para con los animales domésticos–, estaríamos frente a un panorama de selección obligatoria artificial con humanos a la hora de adoptar la decisión del incentivo, lo que me lleva a pensar y preguntar de nuevo ¿quiénes son, serían o serán, las personas o grupos sociales más proclives a aceptar esos hipotéticos 1.230 euros que propone el excongresista americano?

¿Sobre quiénes decían las leyes aprobadas para tal fin, que irían dedicados esos “esfuerzos eugenésicos”?… para “los locos, idiotas, imbéciles, débiles mentales o epilépticos”, además de individuos con inclinaciones criminales o promiscuas”. ¿Qué hizo Hitler y sobre quién lo aplicó?… Eso sería lo que Darwin llamaría la eugenesia natural. Pero la artificial, ¿cómo y por qué sería hoy?… Clara y contundentemente, con fines económicos, en un principio (tema laboratorios), y con uno, a mi modo de ver más complejo y derivado por las consecuencias de la propia vacuna, que es el del control de la población mundial… ¿Se vacunarán los “ricos” para que les den los 1.230 euros?

La indefinición y ruina de la izquierda

Asistimos en estos años de la primera veintena del siglo XXI a un hecho comparable con el último cambio de paradigma en las edades de la historia del planeta tierra. Me refiero, en concreto (antigua, media, moderna y contemporánea, como nos enseñaron en el colegio, más básico), a la Ilustración y a la Industrialización y sus consecuencias. Una etapa que cambió la manera de ser y de pensar, sobre todo, originalmente en Europa, aunque se propagó por todo el globo con el discurrir de los años y en ello estamos, y escribiendo la historia, no nos damos cuenta de sus derivaciones ni de los resultados.

Lo que sí es evidente en materia política, social y económica en España, es que lo de aquí es muy particular con respecto al resto de países europeos. Desde la crisis del 98 con la pérdida de las últimas colonias –aunque ya venía de atrás como tantas otras veces he escrito–, España ha ido perdiendo fuelle y protagonismo en el concierto europeo y por ende, mundial. No estamos ni en el G-20 (donde nos consideran con el estatus de  “invitados permanentes”, desde 2008), pero donde sí está ¡Turquía!…

Para los políticos de izquierdas, su única preocupación ha sido el poder, desde que nació el PSOE el dos de mayo de 1879, y posteriormente el 14 de noviembre de 1921 el Partido Comunista de España, para llevar a cabo una revolución bolchevique, por lo que la indefinición de la izquierda, y su ansia de poder desde el anacronismo de unos tiempos ya muy lejanos, ha coadyuvado la inmensa mayoría de males que ha padecido este país, tanto en el quinquenio de la II República, como en lo que llevamos de democracia desde el 1978.

En la II República lo demostraron con el golpe de estado de octubre del 34, y en la actualidad, lo han ido demostrando, desde que en el primer gobierno de Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba, se inventara ese engendro educativo (más bien adoctrinador) que llamó LOGSE. Desde entonces, y con los medios que han tenido a su alcance, y todo el poder que han ejercido, no ha habido una evolución lógica incluidos ya, además, en el concierto europeo y todo lo que eso debería haber supuesto. Pues no.

España no ha dejado de involucionar y de caminar para el lado contrario del progreso y la prosperidad que nos hubiera dado la posibilidad de ser una de las economías más solventes de Europa y de las 20 mejores del mundo. La indefinición ideológica y un “keinesianismo”, en lo económico practicado de la manera más cerril por los dos precedentes presidentes al actual, Pedro Sánchez, secuestrado ideológicamente por aquellos a los que el “keinesianismo” se les queda aún a la derecha, es decir, a los más radicales comunistas o separatistas (ERC y EH BILDU) y Unidas Podemos, nos abocan a una ruina total.

Ni el más aventurado observador, sería capaz de dar una visión futurista de lo que vamos a ser y  cómo vamos a estar, las próximas décadas. La indefinición de esa izquierda radical que quiere imponer un “comunismo capitalista”, al estilo chino, pero sin decirlo, es el único y gran escollo a superar. Obstáculo nada fácil, si tenemos en cuenta que para aprobar los presupuestos “más sociales de la historia de la democracia”, como ha afirmado algún líder o lideresa de la izquierda española, ¡nada menos que han sido apoyados por 11 formaciones políticas (PSOE, Unidas Podemos, ERC, PNV, Bildu, PDeCAT, Más País, Nueva Canarias, Compromís, Teruel Existe y PRC), y eso me lleva a hacerme la pregunta ¿es verdadero consenso para la ecuánime redistribución de la “riqueza”, como le gusta al colectivismo comunista, o la diferencia en el monto va a servir para “pagar a trileros y extorsionadores separatistas?…

Por cierto, que tampoco se dice, que si se han incrementado de la manera que se ha hecho el total con respecto a los anteriores, es porque se cuenta con el dinero que vendrá de las ayudas “Covid-Europa”. Otra trampa que la inmensa mayoría de la gente, desconoce.

Obligar, prohibir, castigar

O yo estoy más necesitado de una camisa de fuerzas que Pedro Sánchez de unas cuarenta y ocho millones de dosis de humildad, o este país y su prensa, está más loco que una put… cabra (con todo mi respeto hacia las cabras). Leo el siguiente titular: “España prevé contar con dosis de vacunas para inmunizar a 80 millones de personas”…

Y digo yo ¿Por qué para 80 si sólo somos 46 de los que la mitad, más o menos, no nos queremos vacunar? ¿Van a vacunar a los que les obliguen o engañen dos veces, o es que están esperando pateras que traigan al resto de “vacunables” para llegar a los 80 millones de dosis? ¿O es, por si la mitad vienen en malas condiciones? ¿O es que han comprado para dos años? ¿Y si han comprado para dos años, por qué? ¿No inmuniza la vacuna para siempre o es que hay que ponérsela todos los años como la de la gripe?… ¿Es un negocio lo que se está haciendo aquí como hacía el Rey emérito con sus acciones de empresas del IBEX que “escondía” en Suiza? ¿Y si así es, quién es quien hace el negocio como pasó con las vacunas de la gripe A?… Y por último, otra pregunta ¿Cuántas vacunas se van a tener que poner ya los mayores (yo entre ellos por tener más de 65) a partir de ahora? La de la gripe normal, la de la gripe A por si acaso resurge, y la del COVID-19 ¿No? Igual también se reinventan la de la “polio”, la disentería y la de la tuberculosis, porque puestos a inventar y  vender… ¿Y no les/nos van a vacunar también contra el espanto para poder sobrellevar tanto pinchazo? Porque esto es de locos de remate.

No he oído y leído tanta tontería, tanta mentira, tanto despropósito en toda mi vida, como lo que he visto, oído y leído, en estos últimos nueve meses, desde marzo a finales de noviembre. Este ha sido el periodo de embarazo con más “paridas” que jamás se haya dado por medio de comunicación, políticos o impronta o cosecha individual por habitante, de la Historia de la Humanidad.

¡Qué cantidad de sandeces! ¡Qué aluvión de majaderías! ¡Qué multitud de disparates! ¡Qué barbaridad de estolideces (al estilo ZP)!…

En una de sus clases sobre el libro de Hayek, Camino de servidumbre, le oí hacer una pregunta retórica, un día a Arturo Damm, economista y filósofo mexicano, que actualmente es profesor de Teoría Económica y de Análisis Económico del Derecho, en la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana: “¿En qué consiste el poder del Gobierno?, respondiéndose a sí mismo, que el poder del Gobierno, de todos los gobiernos, consiste en tres cosas esenciales: “Obligar, prohibir y castigar”.

Lo que encierra esa reflexión definida en esos tres conceptos, y después de hacer un análisis sobre lo que el propio Hayek dice en su libro, es verdaderamente interesante, porque si analizamos en profundidad esto, veremos que, además, se da en todos los gobiernos de todos los sistemas, ya sean totalitarios como democráticos. Tanto los unos como los otros te obligan, prohíben y castigan. Y no voy a hablar ni establecer comparaciones en las medidas, pero el hecho en sí, es sencillamente el mismo.

Tanto en regímenes democráticos (cleptocráticos en la actual realidad temporal española), como en los más totalitarios, se ha obligado, se ha prohibido y se ha castigado. En la actualidad, en mi humilde opinión, le llegaría a poner apellido al castigado, como es, el de esclavizados mentalmente.

La deriva de los políticos e intelectuales liberales después de la Segunda Guerra Mundial, hacia postulados más rácanos, permitió la entrada de manera fuerte y consistente del socialismo en Europa. Esta disminución del protagonismo liberal en el mundo intelectual y político, es la consecuencia final que vivimos hoy en Europa…

“Aunque algunos de los mayores pensadores políticos del siglo XIX, como De Tocqueville y lord Acton, nos advirtieron que socialismo significa esclavitud, hemos marchado constantemente en la dirección del socialismo. Y ahora, cuando vemos surgir ante nuestros ojos una nueva forma de esclavitud, hemos olvidado tan completamente la advertencia, que rara vez se nos ocurre relacionar las dos cosas”. Friedrich A. von Hayek, Camino de servidumbre; 1946.